La olla ferroviaria es más que un guiso: es un ritual. Cada vez que la preparo, siento que vuelvo a las calles de Astillero, al aroma que sale de las peñas, al ambiente de fiesta y tradición que tanto echo de menos. Esta es mi forma de hacerla, la que me conecta con mi pueblo.
⭐ Ingredientes (para 6 personas)
500 g de alubias rojas
1 chorizo fresco
1 morcilla
1 trozo de panceta
1 hueso de jamón
1 cebolla grande
1 pimiento verde
2 zanahorias
2 dientes de ajo
1 hoja de laurel
Sal al gusto
Agua
(Opcional pero muy de casa) un chorrito de aceite de oliva y un toque de pimentón dulce
🔥 Así la preparo
Pongo las alubias a remojo la noche anterior. Es un gesto sencillo, pero para mí es como empezar a saborear el día que viene.
En la olla ferroviaria o en una cazuela coloco las alubias escurridas y las cubro con agua fría.
Añado el chorizo, la morcilla, la panceta y el hueso de jamón. Ese olor que empieza a salir me transporta directamente a las fiestas de San José.
Incorporo la cebolla, el pimiento, las zanahorias y los ajos, todo entero, para que perfume el guiso sin deshacerse.
Agrego la hoja de laurel y un chorrito de aceite. Si me apetece darle un toque más casero, añado también un poco de pimentón.
Lo dejo cocer a fuego lento, sin prisas, como se hace en Astillero, con cariño y paciencia. En la olla ferroviaria, el sabor es aún más auténtico.
Cuando las alubias están tiernas, saco las verduras, las trituro y las vuelvo a añadir para espesar el caldo. Es un truco que aprendí viendo a la gente mayor del pueblo.
Ajusto la sal y dejo que repose un rato. Las ollas, como los recuerdos, siempre saben mejor cuando se dejan reposar.
❤️ Por qué esta receta es tan especial para mí
Cada vez que preparo mi estilo de "olla ferroviaria" siento que estoy más cerca de Astillero, aunque esté lejos. Es un plato que huele a tradición, a gente reunida alrededor del fuego. Es un sabor que me recuerda quién soy y dónde está mi corazón.