🌸Lema🌸

🌀 Aquí nadie sobra, todos somos parte del círculo.

🧩 Espacios que han cambiado

Vista aérea de Astillero

El Astillero es un municipio que nunca se ha quedado quieto. Sus calles, sus parques, sus comercios y sus rincones han ido transformándose con el paso de los años, como si el pueblo respirara y creciera al mismo ritmo que quienes lo habitan. Cuando pienso en cómo era en 2004, cuando llegué, y cómo lo dejé en 2024, siento que he sido testigo de una metamorfosis silenciosa pero constante. Cada cambio dejó una huella, y cada huella forma parte de mi historia allí.

La Cantábrica: de barrio joven a zona viva y renovada

Cuando llegué, La Cantábrica era un barrio en construcción, con calles que aún no tenían la forma que hoy conocemos.

No existían los carriles bici, los adoquines eran otros, y la acera junto a la zona de autobuses no tenía la barrera de seguridad que hoy protege a quienes caminan cerca de la carretera principal.

Con el tiempo, el barrio se llenó de vida;  nuevas aceras, farolas modernas, zonas peatonales más seguras, comercios que abrían y cerraban, familias que llegaban para empezar allí su historia. La Cantábrica creció conmigo, y yo crecí con ella.

El Puente de los Ingleses: de símbolo desgastado a memoria restaurada

Durante años, el Puente de los Ingleses estuvo abierto, aunque ya mostraba señales de deterioro. Recuerdo cómo retiraron los tablones de madera para evitar accidentes, dejando el puente cerrado y silencioso, como un gigante dormido.

Ese cierre marcó un antes y un después: dejó de ser un paso habitual, se convirtió en un símbolo del tiempo, y recordó a todos que incluso los monumentos necesitan cuidados.  Su restauración posterior devolvió al municipio una parte de su identidad.

El centro comercial, la llegada del Mercadona y el movimiento de los comercios

En la zona principal del pueblo se haya el centro comercial Los Puertos que cuenta con varios comercios. Allí convergen desde hace años varios establecimientos que hacen la vida más fácil a los vecinos. Entre los comercios que destacan se encuentra en la planta de arriba: un Bazar Chino: que ofrece una amplia gama de artículos de hogar y regalo y Dragón Park (Ocio infantil): dedicado a celebraciones de cumpleaños y juegos para niños. En la planta baja, el Eroski que es el establecimiento principal (ancla) del centro, un supermercado de referencia en la zona, al igual que el supermercado Lupa, la Librería y Papelería Albatros, valorada por su variedad de productos, y destaca la presencia de Golosinas Mireya, especializada en detalles para eventos, cumpleaños y comuniones. El centro ha contado con otros pequeños negocios como una peluquería y una cafetería. 

Uno de los cambios más visibles en el municipio fue la apertura del Mercadona, que transformó la dinámica comercial del municipio. Actualmente existe un proyecto para darle otra vida al centro comercial Los Puertos, centro emblemático de Astillero.

Comercios que antes estaban en un lugar se trasladaron a otro, algunos cerraron, otros renacieron en nuevas ubicaciones.

El Astillero siempre ha tenido un tejido comercial vivo, pero en dos décadas vi cómo: tiendas de barrio cambiaban de local, negocios familiares se reinventaban, nuevas franquicias llegaban; y el municipio se adaptaba a las necesidades de cada época.

El Almacén de las Artes: un nuevo espacio para la cultura

La apertura del Almacén de las Artes fue otro hito importante. Un espacio moderno, creativo, lleno de talleres, actividades y propuestas culturales que dieron un aire nuevo al municipio. Representó la transición hacia un Astillero más abierto a la cultura, al arte y a la participación ciudadana.

Parques y zonas verdes: de juegos de madera a espacios modernos

El Parque de La Cantábrica cambió tanto que parece otro. La renovación trajo: áreas de juego más seguras,  zonas deportivas y  espacios verdes amplios y caminos para pasear o correr.

Pero, aunque cambió su forma, no cambió su esencia: sigue siendo el corazón social del municipio.

Rutas, caminos y movilidad: un municipio más conectado

Los recorridos diarios también cambiaron con el tiempo: la ruta hacia Maliaño, el camino por las marismas, el callejón entre el campo de fútbol y las naves industriales, los accesos al Mercadona, los paseos por la ría. El municipio se volvió más accesible, más transitable, más pensado para caminar y moverse con seguridad.

La pandemia: un cambio que no se ve, pero se siente

El Astillero también cambió en 2020, cuando la pandemia transformó la forma de relacionarse. Viví el compromiso de la gente, la solidaridad, el cuidado mutuo. Las calles se vaciaron, pero el espíritu comunitario se hizo más visible que nunca. Ese cambio no fue urbanístico, pero sí profundamente humano.  

Un municipio que se transforma sin perder su alma

Veinte años dan para mucho. Y aunque El Astillero cambió en aceras, parques, comercios y estructuras, nunca perdió su esencia: la cercanía de su gente, la calma de sus noches, el olor a barbacoa en verano, la sensación de hogar.

🕰️“Los lugares cambian, pero lo que vivimos en ellos permanece intacto en la memoria.”

🏙️ #AstilleroQueCambia #MemoriaYTransformación  #PuebloEnEvolución

Escrito por Kreativa77 - YKBR / serie blog - 2026 / Prohibida su reproducción sin previo permiso del autor.

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