Elba Zurita Tirado era una mujer de carácter fuerte, altiva y con una lengua afilada que no perdonaba a nadie. De día trabajaba en el geriátrico junto a Macuni, donde su actitud soez contrastaba con la paciencia que se esperaba en ese lugar. Sin embargo, ella se movía entre los pasillos como si fuera la dueña del sitio, imponiendo su presencia con miradas duras y comentarios que dejaban a más de uno incómodo. Pero su verdadera transformación ocurría por las tardes y noches, cuando abría las puertas del Bar Facundo Vicio, su reino personal.
En el bar, Elba era otra persona: dominante, ruidosa y siempre atenta a cada movimiento de Rumualdo, el hombre que le tenía el corazón atrapado desde hacía años. Lo observaba con devoción disfrazada de indiferencia, aunque todos sabían que su amor era tan evidente como su mal genio. El problema era que Rumualdo estaba enamorado de Berengaria, y eso encendía en Elba una furia silenciosa que la llevaba a actuar de formas cada vez más crueles.
A pesar de saber que Berengaria no sentía nada por Rumualdo, Elba se unía con Macuni y Débora para hacerle la vida imposible. Cuando Berengaria pasaba por el bar a estudiar con sus amistades, Elba encontraba cualquier excusa para incomodarla: un comentario sarcástico, un gesto despectivo, un rumor lanzado al aire. Era como si necesitara recordarle que ese territorio le pertenecía, aunque en el fondo sabía que su batalla era inútil. El amor no se gana con hostilidad, pero Elba prefería ignorar esa verdad.
Su vida estaba dividida entre el cuidado de ancianos y el manejo del bar, dos mundos que parecían opuestos pero que ella sostenía con la misma energía abrasiva. En el geriátrico, su dureza era una coraza; en el bar, una herramienta. Y aunque muchos la evitaban, otros la respetaban por su determinación y su capacidad de mantener el negocio a flote. Elba era una mujer que no pedía permiso para existir, aunque a veces su existencia fuera un torbellino difícil de soportar.
En el fondo, su hostilidad hacia Berengaria no era más que el reflejo de su propio miedo: el miedo a no ser elegida, a no ser suficiente, a quedarse sola en un bar lleno de ruido. Por eso atacaba, por eso se aliaba con quienes compartían su rencor. Pero cada noche, cuando apagaba las luces del Facundo Vicio, el silencio le recordaba que ninguna de sus estrategias la acercaba a Rumualdo. Y aunque nunca lo admitiría, ese pensamiento la perseguía más que cualquier sombra del bar.
🧣 “El orgullo mal llevado es un arma que siempre termina apuntando hacia uno mismo.”
🧠 Ababola: es una palabra coloquial que se usa para describir a una persona distraída, atolondrada o que vive en su propio mundo. También puede referirse a alguien que actúa con torpeza mental momentánea, como si estuviera “en las nubes”.
Escrito por Kreativa77 - YKBR / serie el hombre del sofá 2025 - 2026 / Prohibida su reproducción sin previo permiso del autor.
