🌸Lema🌸

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🛋️ Doña Clotilde Sin Filtro

 Doña Clotilde Sin Filtro

Rodomiro Rompe Cabezas seguía hundido en su sofá como si fuera un pantano emocional, murmurando las preguntas imposibles que Anacleto, el repartidor del correo, le había dejado caer como quien deja caer una bomba filosófica en un charco. A su lado, Don Bigotes, el gato negro con correa roja y lazo impecable, observaba el mundo con la dignidad de un ministro jubilado. Berengaria entró en casa dejando sobre la mesa el ticket del día, donde la palabra “gatuperio” brillaba como un presagio absurdo. Y mientras tanto, Dolores Moños Altos tejía su bufanda ritual, repitiendo la frase que ya era mantra: “En cada esquina del alma, un pequeño Rebombori”.

Pero hoy no era día de sofá, ni de preguntas sin respuesta, ni de vaivenes domésticos. Hoy era el día de Doña Clotilde Sinfiltro, la vigilante de balcones del barrio de los 9 portales. Una mujer cuya vocación no era mirar, sino ver, y cuya afición no era juzgar, sino sentenciar. Armada con unos prismáticos que parecían heredados de un capitán retirado y un repertorio de prejuicios que se actualizaba más rápido que las redes sociales, Clotilde era la guardiana no oficial de todo lo que se movía, respiraba o tendía la ropa en un radio de 200 metros.

Desde su balcón, Clotilde había desarrollado una habilidad casi mística para detectar anomalías cotidianas. Si un vecino tendía una sábana torcida, ella lo sabía. Si alguien compraba demasiadas latas de atún, ella lo interpretaba como señal de conspiración. Y si Don Bigotes salía al alféizar con su mini correa-bufanda navideña, Clotilde tomaba nota mental de que “ese gato está tramando algo”. Lo decía con la solemnidad de quien anuncia un eclipse.

El problema o la bendición, según se mire, era que Clotilde no tenía filtro. De ahí su apellido, ganado a pulso. Si veía una mosca, gritaba. Si intuía un drama, lo amplificaba. Si sospechaba un romance, lo narraba como si fuera una radionovela. Y así, sin quererlo, había tejido una red de rumores que mantenía al barrio en un estado de vigilia permanente, como si todos vivieran dentro de un capítulo infinito de telenovela paranormal.

Y mientras, Rodomiro seguía delirando en su sofá, Don Bigotes estiraba las patas con aire de emperador y Berengaria guardaba el ticket del día en sus frascos de palabras raras, Doña Clotilde Sinfiltro ajustaba sus prismáticos, convencida de que algo grande estaba a punto de ocurrir. Algo que, según ella, olía a misterio, a lío… y a puro, puro gatuperio.

🧣“En cada esquina del alma, un pequeño Rebombori” 

🧠Gatuperio: Lío, enredo, confusión o asunto turbio, generalmente provocado por un malentendido, una trampa o un desorden inesperado.

🧠Rebombori: Alboroto, barullo, revuelo, especialmente cuando hay ruido, movimiento o excitación colectiva. También desorden emocional, un pequeño terremoto interno.

👁️ #vigilanciavecinal #todoslosjueves #cotilleosinlímites


Escrito por Kreativa77 - YKBR / serie el hombre del sofá 2026 / Prohibida su reproducción sin previo permiso del autor.

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