🌸Lema🌸

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🛋️ Jueves del Sofá: Dolores Moños Altos

Aquí llega la quinta entrega de El Hombre del Sofá, narrada desde la mirada lúcida, textil y ligeramente resignada de Dolores Moños Altos, la filósofa de las lanas y los silencios conyugales.

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Dolores y el arte de vivir con Rodomiro sin perder el hilo


Dolores Moños Altos nació entre alfombras persas, ovejas con pedigrí, tazas de porcelana que no se usaban jamás y reuniones familiares donde se hablaba más de lana que de amor. Su familia exportaba lana a cinco continentes como quien exporta certezas: con elegancia, eficiencia y un toque de superioridad. Tenían palacetes en siete provincias, pero ella sólo necesitó una conversación con Rodomiro Rompe Cabezas para deshacer el ovillo de su destino. Así que decidió dejarlo casi todo por amor. O por curiosidad. O por error de cálculo emocional.

 

Se casaron en una ceremonia donde el cura usó una bufanda como estola y olvidó el sermón y el gato del catering (otro, no Don Bigote) se comió el pastel y luego vomitó en el ramo. Un año después nació Berengaria, que desde bebé ya parecía estar programando algoritmos con la mirada. Dolores la adoró desde el primer bostezo, aunque a veces la miraba como quien intenta descifrar un electrodoméstico sin manual. Dolores nunca renunció del todo a su linaje,  tiene casas y palacetes por todo el país, y en secreto tiene una cuenta privada con más ceros que el calendario de Rodomiro. Todo está destinado a su hija, por si algún día decide irse de este mundo o simplemente de la cocina. A Berengaria la quiere con ternura, aunque a veces la mire como quien intenta entender un algoritmo que huele a incienso. Mientras tanto, vive con Rodomiro, que filosofa con objetos, ignora los días y se ducha sin saberlo.


Vivir con Rodomiro es como vivir con un poema que se rehúsa a rimar, como una novela rusa sin capítulos. Él murmura con el sofá, discute con la cafetera y se olvida de dormir. Dolores no lo juzga. Lo observa. Lo documenta. Lo teje.

Cada viernes, se sienta en su rincón favorito con una taza de té que nunca se enfría y una madeja que nunca se acaba. Teje bufandas con frases que le llegan como epifanías domésticas. Esta semana, la bufanda dice: “Quien no se desteje, no se revela”.

Berengaria, por su parte, llegó con una nueva palabra en el ticket del supermercado El Carrito del Destino: Depauperar. La leyó en voz alta mientras, Don Bigote bostezaba con desprecio desde lo alto del armario, como quien aprueba el guión pero no la dirección.

Dolores la repitió en voz baja, miró a Rodomiro dormido en posición de esfinge invertida, y pensó: “Sí, pero con ternura”.

Y así, entre bufandas, palabras raras y muebles que opinan, Dolores sigue hilando su vida con paciencia, sarcasmo y una pizca de ternura.

🧣“Quien no se desteje, no se revela”


🧠Depauperar: Debilitar, extenuar física o moralmente, ya sea uno mismo o hacia otra persona.


💡#todoslosjueves #DepauperarConEstilo #BufandaYTestamento

Escrito por Kreativa77 - YKBR / serie jueves del sofá 2025 / Prohibida su reproducción sin previo permiso del autor.

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