🌸Lema🌸

🌀 Aquí nadie sobra, todos somos parte del círculo.

🌌El susurro de las estrellas


El susurro de las estrellas



En lo más profundo del bosque, donde los árboles aún cantaban su historia a la brisa, vivían cinco guardianes invisibles: el ciervo, el zorro, el búho, el lobo y la luna. Cada uno tenía una misión, aunque el mundo humano hacía tiempo que había dejado de escucharles.

El ciervo, de mirada noble y pasos silenciosos, cuidaba los senderos del bosque. Su cornamenta parecía recoger los suspiros de los árboles caídos. Aunque los cazadores lo habían perseguido sin tregua, él seguía caminando, enseñando a los más jóvenes a moverse sin miedo, pero con respeto.

El zorro, astuto y veloz, había aprendido a esconderse entre ruinas y plásticos. Sabía que el bosque ya no era seguro, pero también sabía que la inteligencia no era trampa, sino estrategia. Enseñaba a los demás a encontrar alimento sin dañar, a adaptarse sin perder la esencia.

El búho, viejo y sabio, observaba desde lo alto. Sus ojos veían más allá de la noche, más allá del humo, más allá del ruido. Cada noche, contaba historias a los animales que aún se reunían bajo su árbol: historias de cuando el río era limpio, de cuando los humanos escuchaban, de cuando la luna brillaba sin miedo.

El lobo, fuerte y leal, había perdido a su manada. Los caminos se habían llenado de asfalto, y los disparos habían silenciado muchos aullidos. Pero él seguía buscando, no solo alimento, sino compañía. Había aprendido que la soledad no es debilidad, y que el amor puede encontrarse en nuevas formas.

Y la luna, testigo silenciosa, los miraba cada noche. Aunque los humanos la fotografiaban sin entenderla, ella seguía enviando su luz a quienes aún sabían leerla. En su reflejo, los animales encontraban consuelo, fuerza y dirección.

Una noche, las estrellas comenzaron a caer. No eran meteoritos, eran mensajes. Cada estrella que caía traía una palabra: resiste, cuida, escucha, sueña, reúne. Los cinco guardianes entendieron que no estaban solos. Que aunque el bosque estuviera herido, aún había esperanza.

Entonces, el ciervo caminó hacia el claro. El zorro trazó rutas seguras. El búho llamó con su canto. El lobo aulló con fuerza. Y la luna brilló más que nunca.

Los animales del bosque, incluso los más pequeños, salieron de sus escondites. Se reunieron bajo las estrellas, no para luchar contra los humanos, sino para recordar que la vida, incluso herida, puede florecer si se cuida con empatía, con memoria y con amor.

Desde entonces, cada luna llena en otoño, los cinco guardianes se reúnen. No para llorar lo perdido, sino para celebrar lo que aún puede salvarse.

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Escrito por Kreativa77 - YKBR / serie blog 2025 / Prohibida su reproducción sin previo permiso del autor.




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